La acción tuvo lugar en Argüelles, a las diez de la noche y tuvo un tiempo de duración aproximada de unos 10 minutos. También se puede decir que ocurrió un momento cualquiera y que duró el tiempo que el ejecutante considerase oportuno. El acto reunió cuatro elementos básicos: tiempo, espacio, cuerpo y relación directa con el público. En este último apartado cabe apuntar que siguió la forma de sniggling, esto es, los espectadores no sabían que se estaba ejecutando un acto artístico.
La situación es la siguiente: el ejecutante de la acción llega a un lugar de tránsito acompañado y llegado el momento, se tira al suelo con los brazos en cruz. Inmediatamente, dispositivos de seguridad de un comercio cercano le preguntan a cerca de su estado. El activista, al ser interrogado, responde que sólo está descansando. Pronto se hace contraste entre la actitud hierática del activista y el deambular incesante de gente, ¿Acaso es una acción-protesta ante el ruido de la urbe?, algunos deciden interesarse por su estado y otros simplemente declinan la responsabilidad. La situación cada vez se hace más tensa a medida que el tiempo pasa.
Algunas personas deciden unirse al acto e imitan la actitud del activista. Otras, al ver que la acción es documentada con fotos, deciden tomar las suyas.
El acto finaliza sin ningún aplauso y con intercambios de miradas de perplejidad. Aunque el ejecutante dio información sobre su estado, no llegó a revelar que estaba ejecutando una acción artística.











